Monasterio de Santa Paula. Monjas Jerónimas y comendadoras de la Orden, entonan a las 6 de la tarde el Veni Creator Spiritus en la Capilla del Monasterio, anejo a la Casa Capitular de la Orden de Caballeros de San Clemente y San Fernando. Así daba comienzo la ceremonia de juramento de los cargos de Canciller y Fiscal de la Orden, que han pronunciado respectivamente, el Caballero Ilmo. Sr. Don Joaquín Drake y García y el Caballero Ilmo. Sr. Don Rafael del Campo y Fernández de Tejada.
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Una tarde con San Fernando
Reproducimos, por interesante, la próxima conferencia a celebrar el próximo 25 de mayo del corriente.
Las reliquias de la Orden en la Semana Santa hispalense
Dejamos atrás el tiempo de preparación para la Semana Grande de los Cristianos e, inmersos en ella, discurren nuestros pasos en la noche oscura camino al plenilunio de la Pascua, del paso, el quince el mes de Nisán que marca el sacrificio del Hijo del Hombre, el camino a la liberación, en el que el madero pesa, y nos lleva a la llegada de la luz.
Viernes de Dolores, pronta la llegada de Jesús a Jerusalén, la Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo de la Corona y Nuestra Señora del Rosario, porta, en su estación penitencial, las reliquias de la Orden de San Clemente y San Fernando, desde y hasta la Puerta del Perdón.
Del perdón, “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”, a la luz.
Tomas de posesión: Canciller y Fiscal


Terminada la ceremonia, la Orden tuvo un VíaCrucis y Vísperas con la Comunidad Jerónima, dando fin a la jornada.
Mensaje del Santo Padre para la Cuaresma 2015

Queridos hermanos y hermanas:
La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un «tiempo de gracia» (2 Co 6,2). Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: «Nosotros amemos a Dios porque él nos amó primero» (1 Jn 4,19). Él no es indiferente a nosotros. Está interesado en cada uno de nosotros, nos conoce por nuestro nombre, nos cuida y nos busca cuando lo dejamos. Cada uno de nosotros le interesa; su amor le impide ser indiferente a lo que nos sucede. Pero ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien. Esta actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial, hasta tal punto que podemos hablar de una globalización de la indiferencia. Se trata de un malestar que tenemos que afrontar como cristianos.
Cuando el pueblo de Dios se convierte a su amor, encuentra las respuestas a las preguntas que la historia le plantea continuamente. Uno de los desafíos más urgentes sobre los que quiero detenerme en este Mensaje es el de la globalización de la indiferencia.
La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos. Por eso, necesitamos oír en cada Cuaresma el grito de los profetas que levantan su voz y nos despiertan.
Dios no es indiferente al mundo, sino que lo ama hasta el punto de dar a su Hijo por la salvación de cada hombre. En la encarnación, en la vida terrena, en la muerte y resurrección del Hijo deDios, se abre definitivamente la puerta entre Dios y el hombre, entre el cielo y la tierra. Y la Iglesia es como la mano que tiene abierta esta puerta mediante la proclamación de la Palabra, la celebración de los sacramentos, el testimonio de la fe que actúa por la caridad (cf. Ga 5,6). Sin embargo, el mundo tiende a cerrarse en sí mismo y a cerrar la puerta a través de la cual Dios entra en el mundo y el mundo en Él. Así, la mano, que es la Iglesia, nunca debe sorprenderse si es rechazada, aplastada o herida.
El pueblo de Dios, por tanto, tiene necesidad de renovación, para no ser indiferente y para no cerrarse en sí mismo. Querría proponerles tres pasajes para meditar acerca de esta renovación.
1. «Si un miembro sufre, todos sufren con él» (1 Co 12,26) – La Iglesia
La caridad de Dios que rompe esa cerrazón mortal en sí mismos de la indiferencia, nos la ofrece la Iglesia con sus enseñanzas y, sobre todo, con su testimonio. Sin embargo, sólo se puede testimoniar lo que antes se ha experimentado. El cristiano es aquel que permite que Dios lo revista de su bondad y misericordia, que lo revista de Cristo, para llegar a ser como Él, siervo de Dios y de los hombres. Nos lo recuerda la liturgia del Jueves Santo con el rito del lavatorio de los pies. Pedro no quería que Jesús le lavase los pies, pero después entendió que Jesús no quería ser sólo un ejemplo de cómo debemos lavarnos los pies unos a otros. Este servicio sólo lo puede hacer quien antes se ha dejado lavar los pies por Cristo. Sólo éstos tienen “parte” con Él (Jn 13,8)y así pueden servir al hombre.
La Cuaresma es un tiempo propicio para dejarnos servir por Cristo y así llegar a ser como Él. Esto sucede cuando escuchamos la Palabra de Dios y cuando recibimos los sacramentos, en particular la Eucaristía. En ella nos convertimos en lo que recibimos: el cuerpo de Cristo. En él no hay lugar para la indiferencia, que tan a menudo parece tener tanto poder en nuestros corazones. Quien es de Cristo pertenece a un solo cuerpo y en Él no se es indiferente hacia los demás. «Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro es honrado, todos se alegran con él» (1 Co 12,26).
La Iglesia es communio sanctorum porque en ella participan los santos, pero a su vez porque es comunión de cosas santas: el amor de Dios que se nos reveló en Cristo y todos sus dones. Entre éstos está también la respuesta de cuantos se dejan tocar por ese amor. En esta comunión de los santos y en esta participación en las cosas santas, nadie posee sólo para sí mismo, sino que lo que tiene es para todos. Y puesto que estamos unidos en Dios, podemos hacer algo también por quienes están lejos, por aquellos a quienes nunca podríamos llegar sólo con nuestras fuerzas,porque con ellos y por ellos rezamos a Dios para que todos nos abramos a su obra de salvación.
2. «¿Dónde está tu hermano?» (Gn 4,9) – Las parroquias y las comunidades
Lo que hemos dicho para la Iglesia universal es necesario traducirlo en la vida de las parroquias y comunidades. En estas realidades eclesiales ¿se tiene la experiencia de que formamos parte de un solo cuerpo? ¿Un cuerpo que recibe y comparte lo que Dios quiere donar? ¿Un cuerpo que conoce a sus miembros más débiles, pobres y pequeños, y se hace cargo de ellos? ¿O nos refugiamos en un amor universal que se compromete con los que están lejos en el mundo, pero olvida al Lázaro sentado delante de su propia puerta cerrada? (cf. Lc 16,19-31).
Para recibir y hacer fructificar plenamente lo que Dios nos da es preciso superar los confines de la Iglesia visible en dos direcciones.
En primer lugar, uniéndonos a la Iglesia del cielo en la oración. Cuando la Iglesia terrenal ora, se instaura una comunión de servicio y de bien mutuos que llega ante Dios. Junto con los santos, que encontraron su plenitud en Dios, formamos parte de la comunión en la cual el amor vence la indiferencia. La Iglesia del cielo no es triunfante porque ha dado la espalda a los sufrimientos del mundo y goza en solitario. Los santos ya contemplan y gozan, gracias a que, con la muerte y la resurrección de Jesús, vencieron definitivamente la indiferencia, la dureza de corazón y el odio. Hasta que esta victoria del amor no inunde todo el mundo, los santos caminan con nosotros, todavía peregrinos. Santa Teresa de Lisieux, doctora de la Iglesia, escribía convencida de que la alegría en el cielo por la victoria del amor crucificado no es plena mientras haya un solo hombre en la tierra que sufra y gima: «Cuento mucho con no permanecer inactiva en el cielo, mi deseo es seguir trabajando para la Iglesia y para las almas» (Carta 254,14 julio 1897).
También nosotros participamos de los méritos y de la alegría de los santos, así como ellos participan de nuestra lucha y nuestro deseo de paz y reconciliación. Su alegría por la victoria de Cristo resucitado es para nosotros motivo de fuerza para superar tantas formas de indiferencia y de dureza de corazón.
Por otra parte, toda comunidad cristiana está llamada a cruzar el umbral que la pone en relación con la sociedad que la rodea, con los pobres y los alejados. La Iglesia por naturaleza es misionera, no debe quedarse replegada en sí misma, sino que es enviada a todos los hombres.
Esta misión es el testimonio paciente de Aquel que quiere llevar toda la realidad y cada hombre al Padre. La misión es lo que el amor no puede callar. La Iglesia sigue a Jesucristo por el camino que la lleva a cada hombre, hasta los confines de la tierra (cf. Hch 1,8). Así podemos ver en nuestro prójimo al hermano y a la hermana por quienes Cristo murió y resucitó. Lo que hemos recibido, lo hemos recibido también para ellos. E, igualmente, lo que estos hermanos poseen es un don para la Iglesia y para toda la humanidad.
Queridos hermanos y hermanas, cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia.
3. «Fortalezcan sus corazones» (St 5,8) – La persona creyente
También como individuos tenemos la tentación de la indiferencia. Estamos saturados de noticias e imágenes tremendas que nos narran el sufrimiento humano y, al mismo tiempo, sentimos toda nuestra incapacidad para intervenir. ¿Qué podemos hacer para no dejarnos absorber por esta espiral de horror y de impotencia?
En primer lugar, podemos orar en la comunión de la Iglesia terrenal y celestial. No olvidemos la fuerza de la oración de tantas personas. La iniciativa 24 horas para el Señor, que deseo que se celebre en toda la Iglesia —también a nivel diocesano—, en los días 13 y 14 de marzo, es expresión de esta necesidad de la oración.
En segundo lugar, podemos ayudar con gestos de caridad, llegando tanto a las personas cercanas como a las lejanas, gracias a los numerosos organismos de caridad de la Iglesia. La Cuaresma es un tiempo propicio para mostrar interés por el otro, con un signo concreto, aunque sea pequeño, de nuestra participación en la misma humanidad.
Y, en tercer lugar, el sufrimiento del otro constituye un llamado a la conversión, porque la necesidad del hermano me recuerda la fragilidad de mi vida, mi dependencia de Dios y de los hermanos. Si pedimos humildemente la gracia de Dios y aceptamos los límites de nuestras posibilidades, confiaremos en las infinitas posibilidades que nos reserva el amor de Dios. Y podremos resistir a la tentación diabólica que nos hace creer que nosotros solos podemos salvar al mundo y a nosotros mismos.
Para superar la indiferencia y nuestras pretensiones de omnipotencia, quiero pedir a todos que este tiempo de Cuaresma se viva como un camino de formación del corazón, como dijo Benedicto XVI (Ct. enc. Deus caritas est, 31). Tener un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios. Un corazón que se deje impregnar por el Espíritu y guiar por los caminos del amor que nos llevan a los hermanos y hermanas. En definitiva, un corazón pobre, que conoce sus propias pobrezas y lo da todo por el otro.
Por esto, queridos hermanos y hermanas, deseo orar con ustedes a Cristo en esta Cuaresma: “Fac cor nostrum secundum Cor tuum”: “Haz nuestro corazón semejante al tuyo” (Súplica de las Letanías al Sagrado Corazón de Jesús). De ese modo tendremos un corazón fuerte y misericordioso, vigilante y generoso, que no se deje encerrar en sí mismo y no caiga en el vértigo de la globalización de la indiferencia.
Con este deseo, aseguro mi oración para que todo creyente y toda comunidad eclesial recorra provechosamente el itinerario cuaresmal, y les pido que recen por mí. Que el Señor los bendiga y la Virgen los guarde.
Vaticano, 4 de octubre de 2014
Fiesta de san Francisco de Asís
Franciscus
El Galeón Manila o la ruta de las especias
El sueño se cumplió. El 21 de noviembre de 1564 cuatro navíos partieron hacia Filipinas, a donde llegaron 74 días después. El 1 de junio de 1565 la nao San Pedro partió de regreso por el Mar del Sur (Océano Pacífico) a Acapulco, a donde arribó con éxito el 8 de octubre de ese mismo año. La ansiada ruta de las especias dejaba de ser una ruta casi quimérica para convertirse en esa realidad que fue el Galeón Manila o Nao de la China hasta 1815, año de su cierre y del que ahora se cumplen 200 años.

Manila-Acapulco-Manila, por el Mar del Sur (rebautizado después con el nombre de Océano Pacífico) fue el trayecto que desde 1565 y hasta 1815 recorrieron buques españoles de forma regular con fines comerciales, estratégicos y de intercambio cultural y espiritual entre territorios de la Monarquía Hispánica, pero también entre dos continentes: Asia y América. La ruta se conoció como Galeón Manila o Nao de la China.
Tras los primeros viajes sin calendario previo, el Manila pasó a ser un puente marítimo con dos viajes al año. Siempre con la previsión a favor de los monzones teniendo, por último, una conexión con Europa uniendo así tres de los cuatro continentes conocidos.
Canela, clavo, pimienta, sedas, mobiliario, plata, grana, añil, jabón y paños entre otros productos fueron los que esta ruta iba repartiendo de un continente a otro dejando unos en un puerto y otros en otros…
En un nuevo artículo de Esther P. Martínez con fotografías de Héléne Gicquel, publicado en la Revista Española de Defensa en su número de febrero de 2015, Doña Carmen Torres y López, responsable del área cultural del subsistema archivístico de la Armada, del órgano de historia y cultura naval del Ministerio de Defensa, doctora en Psicología, Vicesecreataria-Canciller de la Orden de Caballeros de San Clemente y San Fernando y redactora de la revista CLEMENTINVM y, para celebrar la efeméride y poner en valor la historia del Manila, la cátedra de Historia Naval de la Universidad de Murcia va a dedicar sus actividades el Documento del mes y Difundiendo el patrimonio documental de la Armada de marzo y abril, respectivamente, a esta ruta que Doña Carmen coordinará.
Enhorabuena de nuevo, Carmen.
Ilmo. Sr. D. José Manuel Robledo y Grille, Caballero Comendador con Placa
El pasado día 27 de junio, festividad litúrgica del Sagrado Corazón de Jesús, le fueron entregados por el Ilmo. Sr. Presidente-Regidor D. Antonio María González-Pacheco y Vázquez al Caballero de número D. José Manuel Robledo y Grille, los atributos de Caballero Comendador con Placa, Gran Oficial, distinción de la que había sido objeto por el Consejo de Gobierno de la Orden y refrendada por el Gran Maestre el Excmo. e Ilmo. Sr. Arzobispo de la Archidiócesis hispalense D. Juan José Asenjo y Pelegrina.
El acto tuvo lugar en el domicilio sevillano del Sr. Robledo, quien acompañado de su esposa Dª. Elena Pereira Delmas, tuvo unas palabras de agradecimiento por la gracia concedida a lo que siguieron unos momentos de fraternal convivencia.
Deseamos, de corazón, el pronto restablecimiento de D. José Manuel y, para recordar aquel momento, os dejamos unas instantáneas.
Ocho exposiciones sobre la milicia
El pasado día 12 de febrero, jueves, y a las 19:45 horas tuvo lugar en nuestra Sala Capitular una conferencia bajo el título “Ocho exposiciones sobre la milicia” en la que el Ilmo. Sr. D. José María Millán Martínez, Coronel jefe del Regimiento de guerra electrónica nº 32, con sede en el sevillano acuartelamiento del copero.
Tras la presentación ante el nutrido auditorio que se dio cita en nuestra Casa Capitular del insigne conferenciante, quien, entre otras distinciones tiene la Cruz de Mérito Militar con distintivo rojo, nuestro Presidente-Regidor dirigió unas bellas palabras a los allí congregados. Recordemos que Fernando III el santo, patrón de la ciudad de Sevilla lo es del Arma de Ingenieros.
En la conferencia, D. José Mª., hizo referencia al compromiso, disciplina y virtudes, no solo como militar sino como hombre de sociedad de un soldado. Y todo ello bajo el prima de un humanismo cristiano, y todo ello a la luz de la fe y en una brillantísima exposición.
Bajo estas línes el Coronel D. José María Millán firma en el libro de honor.
Momento del agradecimiento y entrega de la carpeta de Santa Paula, correspondiente a la colección Lugares de Paz y Oración.
Solamente lo que has dado
Sin lugar a dudas El menor hijo de San Francisco, Fray Carlos Amigo, ha dejado huella en todas y cada una de las personas que se han acercado a visitar esta muestra que viene a rendir un sentido homenaje de las personas que, por un motivo u otro, han tenido la bendición siquiera de compartir unas palabras con monseñor Amigo, conversaciones y con ellas media vida.
Una exposición en la que fotografías, prensa y objetos que han tenido relación con nuestro Gran Maestre emérito logran hacer un esbozo de la persona, de la vida y obra de fray Carlos, y digo esbozo pues la conjunción de las mismas necesita de la mirada, de la ternura en gestos y actitudes de D. Carlos y que vienen a completar la exposición.
Ochenta son los años que hemos venido a celebrar. Desde aquel monaguillo con vocación franciscana hasta el hábito de Cardenal muchas son las vivencias que fray Carlos atesora y de ellas también hemos aprendido a través de sus palabras y de sus obras, que no son pocas, y que le han hecho merecedor de múltiples distinciones, pues en palabras de San Francisco, la verdadera enseñanza que transmitimos es lo que vivimos; y somos buenos predicadores cuando ponemos en práctica lo que decimos.
La exposición que la Orden de Caballeros de San Clemente y San Fernando ha conseguido traer desde la ciudad natal de fray Carlos a la ciudad de Sevilla, también su hogar, terminó. Es momento ahora de recordar aquellas imágenes, noticias… historias que siempre harán que D. Carlos, cardenal, Amigo Vallejo esté en nuestros corazones.
…nada de lo que has recibido, solamente lo que has dado: un corazón enriquecido por el servicio honesto, el amor, el sacrificio y el valor.
Australia, el último continente descubierto

Con este sugerente título os dejamos noticia de la exposición que ha comisariado Doña Carmen Torres y López, responsable del área cultural del subsistema archivístico de la Armada, del órgano de historia y cultura naval del Ministerio de Defensa, doctora en Psicología, Vicesecretaria-Canciller de la Orden de Caballeros de San Clemente y San Fernando y redactora de nuestra revista CLEMENTINVM.
En el año 2013 coincidieron dos celebraciones: el V centenario del descubrimiento del Pacífico y el IV centenario del fallecimiento de Luis Váez de Torres, primer occidental en avistar el cuarto continente. Merced a los mismos y con la divulgación del patrimonio documental y bibliográfico de la Armada por bandera tiene lugar esta exposición virtual, a escasos golpes de ratón, que podemos visitar las 24 horas del día.

La Revista Española de Defensa, en su número de enero de 2015 y en un artículo firmado por Esther P. Martínez con fotografías de Hélène Gicquel, se hace eco de la exposición virtual que tiene como protagonistas a los libros, documentos y manuscritos de los Archivos de la Armada.
La virtualidad de la red permite acercar, sin deteriorar, los elementos que componen la exposición, que consta de 87 piezas: libros, manuscritos, cartografía e instrumentos para la navegación.
Tal y como reza el artículo que referenciamos y, en palabras de Dña. Carmen, “cada internauta, cada navegante virtual, puede elegir su propia singladura o programar un viaje más largo, en etapas, porque la muestra está concebida de manera que sus cuatro módulos son independientes y, al tiempo, están relacionados.
En la siguiente dirección podéis visitar la exposición:
http://fundacionmuseonaval.com/expo_virtuales/australia2013/
Enhorabuena, Carmen.
El menor hijo de San Francisco, Fray Carlos Amigo
La exposición El menor hijo de San Francisco. Fray Carlos Amigo llega a Sevilla
La muestra, instalada en el Patio de Exposiciones del ayuntamiento sevillano hasta el 2 de febrero, será inaugurada el lunes 12 de enero a las 11.30 horas con la presencia de monseñor Amigo.
El cardenal arzobispo de Sevilla Carlos Amigo cumplió 80 años en el mes de agosto, lo cual fue el motivo en Medina de Rioseco para la organización de una serie de actividades entre las que destacó la instalación en la iglesia de Santa María de la exposición El menor hijo de San Francisco. Fray Carlos Amigo, que, solicitada por la Orden de San Clemente y San Fernando, ha viajado a Sevilla para su instalación en el Patio de Exposiciones del Ayuntamiento de Sevilla. Monseñor Amigo es Gran Maestre Emérito de la Orden.
Cerca de 500 de fotografías hacen un recorrido por la vida de fray Carlos Amigo con paneles que se inician con su partida de bautismo para seguir con otros que se centran en su familia, su infancia y educación, la vocación franciscana, su ordenación episcopal, el arzobispado de Tánger, la constante presencia de Rioseco, el cariño a las clarisas riosecanas y sevillanas, la Semana Santa riosecana, su relación con papas, reyes y príncipes, el arzobispado de Sevilla, sor Ángela de la Cruz o su nombramiento como cardenal.
Una vida que también se puede seguir por un buen número de recortes de periódico que son parte de una exposición en la que están presentes la Virgen de Castilviejo, patrona de Medina de Rioseco, y una réplica de la Virgen de los Reyes, patrona de Sevilla, por las que monseñor Amigo siempre ha mostrado gran devoción. Sin duda destacan en la muestra los objetos personales del cardenal riosecano, como un Cristo cruficado realizado en marfil o un cuadro de la Virgen de Castilviejo, que posee en su dormitorio.
También están expuestas las bulas papales de sus nombramientos como arzobispo de Tánger y Sevilla y como cardenal, además de los diferentes hábitos que ha vestido a lo largo de su vida, desde los de monaguillo y franciscano hasta el de cardenal, pasando por los de sacerdote y arzobispo. En este sentido, destacan la cruz pectoral, regalo del papa Pablo VI; el anillo de la ordenación episcopal, regalo para esa ocasión de su padre, José Amigo, que a su vez su madre, Consuelo Vallejo, había regalado a su padre en la petición de mano; o el anillo de su nombramiento como cardenal.
Una muestra en la que también están presentes las innumerables distinciones que monseñor Amigo ha recibido, como los títulos de Hijo Predilecto de Andalucía, el Adoptivo de la ciudad de Sevilla, el Predilecto de Rioseco, el de Gran Prior de la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén, el de Gran Maestre de la Orden de San Clemente y San Fernando o la Medalla de Oro de la Virgen de los Reyes, entre otros muchos reconocimientos de este insigne riosecano.
Piezas destacadas
A diferencia de Rioseco, en Sevilla la muestra cuenta con el gran interés de mostrar piezas de gran valor artístico cuya presencia vendrá justificada por su relación con el cardenal Amigo, con Sevilla y con Rioseco. De esta manera hasta Sevilla viajará la talla procesional de Jesús Atado a la Columna (siglo XVII), a cuya hermandad pertenece desde niño fray Carlos Amigo; una escultura de San Francisco de Asís, del escultor riosecano Tomás de Sierra (siglo XVIII), como reflejo de su condición franciscana; y tres marfiles hispano filipino (un niño Jesús, una Virgen del Rosario y una arqueta ceilandesa), donados por el que fuera arzobispo de Sevilla en el siglo XVII, el también riosecano Antonio Paino.
Horario
La muestra se podrá visitar hasta el 2 de febrero, en horario de lunes a viernes, de 10.00 a 13:30 y 17:00 a 20:00 horas y los sábados 10 a 13:30 horas
Conferencia en el Salón del Almirante del Real Alcázar
Los largos siglos de historia han hecho que Medina de Rioseco se haya honrado en encontrarse en su camino a la ciudad de Sevilla. Una serie de circunstancias que han hecho que nuestro municipio estuviera presente en la ciudad del Guadalquivir.
Una relación que en los últimos años sin duda alguna se ha intensificado gracias a la persona de fray Carlos Amigo, quien, tras casi 30 años como arzobispo en la sede hispalense, ha sido el mejor embajador de la Ciudad de los Almirantes en la capital sevillana.
Por eso, la llegada de la exposición El menor hijo de San Francisco. Fray Carlos Amigo, pretende ser un motivo de promoción turística y cultural de Medina de Rioseco en Sevilla. De esta forma, se llevará a cabo el día 13 de enero a las 18.00 horas una presentación de los lazos de unión entre Medina de Rioseco y Sevilla en un acto que el director del Museo de San Francisco, Miguel García Marbán, llevará a cabo en el Salón del Almirante del Real Alcázar.

















